— ¿Tú crees? No sé, a los críticos os gusta mucho inventar términos.
— En este caso creo que es un término que te viene como anillo al dedo. En tu novela...
Nazaré Lascano simula una cara de sorpresa.
— ¿Novela?
— O lo que sea, pero la llamaremos novela porque creo que a pesar de todo cumple con los cánones.
— Bien, — ríe— aceptamos novela.
— Pues bien, en esta novela tuya de aguas subterráneas hay huecos profundos, cursos de agua, cuevas inundadas, pasadizos y hasta pozos.
— Pero no todo transcurre por el subsuelo.
— Desde luego porque las aguas de tu novela cuando logran salir a la superficie forman lagos y oasis.
— Solo has hablado de lo bonito.
— ¿Tiene algo feo?
— La grava, las arcillas o las areniscas que no se ven desde el exterior, pero que quedan en el fondo fruto de la sedimentación.
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