Después del maravilloso trabajo haciendo del rostro blanco de una escritora negra pensé que Europa era jauja, que España era el paraíso y Madrid el escenario donde se desarrolla la historia de El traje nuevo del emperador con la particularidad de que aquí todos van desnudos y solo de vez en cuando se ve a alguien vestido quien, primero se avergüenza y después pasa desapercibido.
Yo llegué a España vestida de muchachita culta de ultramar, pero aquel trabajo me quitó la ropa como un amante ideal, de forma salvaje. Pensé por un momento que la vida era eso, que Madrid era un carnaval y solo había que saber ponerse el disfraz adecuado. Todos creemos que sabemos hacerlo, pero hay que tener habilidad y cierta dosis de suerte.
La suerte se me agotó a los dos meses y habilidad nunca tuve.
Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas
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