jueves

Interludio

Estuve encontrándome con Lorenzo durante muchos años la tarde de Nochebuena. A los dos nos parecía un momento extraño, un interludio sin nombre, unas horas fuera del tiempo.


Estar fuera del tiempo está al alcance de muy pocos, de algunos locos, de casi todos los místicos y de todos los muertos. Los demás no encontramos, casi nunca, ese margen inasible.


Nos veíamos en un hotel viejo en La Lucila, poco antes de la hora de almorzar. Lorenzo siempre estaba allí y yo siempre le hacía esperar unos minutos sentada en un banco, mirando el reloj.


Nazaré Lacano, Cuentos de Parque Chas

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