La Doña tenía un cuento sobre una novia abandonada que acude a espiar el banquete nupcial de su exnovio.
Cuando lo leí me pareció excelente, después fui al baño, volví a la cama, me acomodé y volví a leerlo. Sin duda era una basura.
El cuento comienza con la mujer despechada paseando por la ciudad la mañana de la boda. La Doña aprovecha el paseo para explicarnos que la chica lleva la ropa interior que el novio le regaló cuando aún estaban juntos y eran felices. Es su manera de ponernos en antecedentes.
La ciudad pude ser cualquiera, pero es Buenos Aires.
Los pasos llevan a la mujer hasta la puerta del restaurante donde se celebrará el banquete, se imagina a su novio entrando de la mano de una chica mucho más hermosa que ella. La mujer la conoce, sabe que es más hermosa que ella.
Espera un rato frente al restaurante, es muy temprano y ni siquiera ha abierto sus puertas. Es tan temprano que los novios aún deben dormir, cada uno en casa de sus padres, esperando nerviosos la llegada de la ceremonia.
Cuando la mujer piensa que debe dejar de atormentarse y volver a casa, oye unas voces. A su espalda llegan tres hombres vestidos con enormes delantales blancos transportando una tarta enorme. Es la tarta nupcial. La mujer sabe que es su oportunidad, que no se le va a presentar una ocasión así en la vida.
El cuento parece perfecto, pero la doña lo estropea, lo malogra vilmente en la última línea.
Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas
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