lunes

Recurrente

En su búsqueda Darío pasó más tiempo del necesario recorriendo las calles en torno al supuesto lugar del crimen. Hubo gente que empezó a reconocerlo y algunos a saludarle. La mayoría pensaban que era policía y los que no lo pensaban creían que era un pobre loco jugando a ser policía. Todos tenían razón.

Pasaron varias estaciones climatológicas durante los días de calle de Darío. En la de las lluvias empezó a fantasear con estar en un país cálido, en un sitio cutre de ricos cutres con sombrillas de paja y tumbonas con rayas azules sobre cualquier fondo. Y el mar, y las chicas claro. 

Darío se pasó una mañana entera fantaseando con una chica a la que solo sabía ponerle el rostro de la empleada de la ferretería donde compraba el aceite especial para su arma reglamentaria. La muchacha no era especialmente linda, pero aquella imagen recurrente, como la lluvia, debía tener alguna razón de ser.

Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas

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