La duda
La duda, que es el signo de mi inteligencia, es también la tara más ominosa de mi carácter.
Ella me ha hecho ver y no ver, actuar y no actuar, ha impedido en mí la formación de convicciones duraderas, ha matado hasta la pasión y me ha dado finalmente del mundo la imagen de un remolino donde se ahogan los fantasmas de los días, sin dejar otra cosa que briznas de sucesos locos y gesticulaciones sin causa ni finalidad.
Julio Ramón Ribeyro, Prosas apátridas
No hay comentarios:
Publicar un comentario