La nueva vida
Sintió que su vida se estaba volviendo del revés cuando empezó a hacer todas aquellas estupideces que hacía cuando tenía veinte años y que, ahora, ya no le parecían mal.
Ahora, por ejemplo, cuando iba en autobús imaginaba que era él el que iba conduciendo su propio coche, y la persona que se sentaba a su lado era alguien conocido, su hermano, su padre, un compañero de trabajo (si se trataba de hombres); su hermana, su madre, una compañera de trabajo o su novia/esposa (si se trataba de mujeres).
Hacía lo mismo en la cola de la farmacia y en la pescadería.
Terry Salgado, El informe amarillo
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