lunes

La travesía

En el apartado de desaparecidos hay un capítulo especial para las coincidencias de los vasos de leche.

Marcelo vivía en una casa alquilada de dos plantas en Chacarita, cerca de avenida Córdoba, tenía una mujer muy hermosa que se llamaba Marcela y que había nacido el mismo día que él, un 13 de julio. Los abuelos de ambos habían llegado desde Italia en el mismo barco y, aunque eran de pueblos distintos habían vivido, sin conocerse, en la misma calle de Nápoles desde un año antes de la partida. 

El barco en el que cruzaron el Atlántico se llamaba Antonina.

Desde el primer año de matrimonio Marcela comenzó a sufrir una enfermedad que no sabía qué era ni de dónde le llegaba. Marcela se pasaba los días metida en la cama llena de tristeza.

Marcelo era dependiente de comercio en una tienda de alimentación, todas las tardes a su vuelta a casa subía los escalones de madera, entraba en casa y se dirigía al dormitorio donde su mujer dormitaba.

 La historia tiene demasiados datos, no es creíble.
Todo esto lo he sacado de los diarios y de la correspondencia privada de la época explicaba Jonás muy acalorado es todo comprobable.

Marcelo se quedaba un instante mirando la hermosura de su mujer, sus cabellos rojos sobre la almohada blanca, sus manos blancas mimetizadas sobre las sábanas. Después salía del cuarto e iba a la cocina donde le preparaba un vaso de leche que llevaba al dormitorio.

Demasiado blanco todo... ¿Cuándo se descubrió que la envenenaba?
Se descubrió mucho tiempo después Naza, y él no la envenenaba, era la leche que traía de la tienda que estaba en malas condiciones.
De cualquier forma la envenenaba, y no veo la casualidad que dices por ninguna parte.
Naza por Dios, déjame que termine, ¡si no hay más que casualidades!
¿Por qué la envenenaba? ¿Tenía una amante?
Marcelo tenía una compañera de trabajo.
Su amante.
Esa mujer estaba encaprichada con Marcelo y era la que le servía todos los días la botella de leche para Marcela.
¿Se liaron?
Acabaron liándose, pero después de la muerte de Marcela.
Esa mujer, qué lista ¿y cómo la pillaron?
Sedujo demasiado pronto a Marcelo. En menos de un mes ya vivía con él.
—Bueno, por lo menos le dieron buen uso a la cama de sábanas blancas.
—¡Y tanto! Antonina quedó embarazada durante esos días.
¿Cómo has dicho que se llamaba?
Antonina.
— ¡Toma ya! Como el barco en el que llegaron los abuelos a Buenos Aires.
Y no solo eso, la abuela de Antonina también llegó en ese barco.
Ahora todo va encajando
Y fue la amante del abuelo de Marcela durante la travesía.
Fabuloso.
No creas, no fue nada romántico, fue un intercambio, él le pagó el billete.
¿Qué decís?
—Estaríamos ante la venganza de la nieta.
Y esto solo es el principio me temo.
Sí Naza, tengo toda una madeja de causas y azares que convergen en el asesinato de Chacarita.
Y ahora tú y yo aquí, como dos pasmarotes.


Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas





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