martes

La civilización

En aquel mundo que nunca pudimos soñar porque no éramos conscientes de la irrealidad, los primates no evolucionaron.

Que nadie se apure, la civilización existió de la única manera que suceden las cosas que no pueden hacerlo de otra manera. 

Claro está que no existía la Argentina, ni la mitología griega, ni los juegos de naipes o el cristianismo. Existían otras cosas mejores y también peores.

En aquel mundo que a los primates siquiera nos era permitido soñar, la especie evolucionada fue la de los felinos. Sí, un mundo de leones, pumas, tigres, leopardos y gatos evolucionados, pensantes, crueles como cualquier ser inteligente y creadores de una civilización terrícola en la que había lugar para la arquitectura aérea, la botánica experimental, los cubículos estrechos, y normas muy detalladas sobre el salto de altura, la caza por acoso y el protocolo del ronroneo.

Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas

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