Cuando me siento a escribir no me siento más atado de la cuenta por las realidades objetivas del mundo, sino por las pequeñas cosas que las historias tratan de expresar.
Y si el mejor modo de expresar algo es a través de una pequeña levitación, una pequeña desaparición o un pequeña invocación, ¿por qué no? Esta novela responde a sus propias leyes físicas.
Rodrigo Cortés
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