— Entonces... ¿hay casos que se resuelven por medio de un deux ex machina?
— A ver... lo que tú llamas deux ex machina otro lo puede llamar casualidad, decisión mal tomada, locura, estupidez humana, enredo, serendipia y, seguramente, conceptos que no tienen palabra que los defina.
— Se te olvidó la mecánica cuántica.
— Te aseguro que siempre la tengo presente.
— ¿Ahora también?
— Claro, ahora estoy aquí, hablando contigo, pero a la vez estoy muerto, existo en la medida que alguien me escribe, pero solo tomo forma si alguien me lee y también pueden estar leyéndome varios lectores a la vez.
— Pero...yo te veo. Y puedo tocarte
Carolina alarga la mano derecha y roza el antebrazo de Darío.
— Y eso que ya me has disparado, y que tu amigo Felipe ha venido, y que estoy en una bolsa de plástico.
— ¿Todo sucede a la vez?
— Quizás. El tiempo trata de darle un orden, pero hay múltiples puntos de fuga.
— ¿Vivimos en un punto de fuga?
— Es una buena expresión, si no vivimos en un punto de fuga deberíamos hacerlo.
— Cada vez te conozco menos.
— Es normal, tu punto es distinto del mío, ya nos encontraremos.
Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas
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