Desde que era una niña la señora Joaquina hablaba en sueños.
Como le ocurre a la mayoría de la gente habla sobre su trabajo y, como es lotera, sus soliloquios casi siempre tratan sobre los números de la lotería.
Cuando se supo que decía entre sueños los números premiados en el siguiente sorteo, todos los huéspedes de la pensión se colocaban en silencio tras la puerta de su cuarto con la oreja pegada a la puerta de madera. Las escenas que se montaban en el pasillo parecían sacadas de una película de Charles Chaplin, hasta que Carem se enteró y los echó a todos de allí amenazándoles con expulsarlos de la pensión para siempre si volvían a hacerlo.
Esa noche Joana pudo escuchar con claridad el número que saldría premiado en la lotería del fin de semana.
Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas
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