jueves

Nadie, Nunca, Nada, No

Hagamos cuentas: 700 metros de longitud, 6 metros de ancho, 15 metros de altura, 103 números, una plaza de hormigón con parque infantil y aparcamiento subterráneo, cuatro calles que cruzan y dos perpendiculares, 328 bolardos traicioneros, 22 papeleras, 46 árboles estresados que buscan en vano la luz, 52 faroles sujetos a la pared y 14 farolas sin mayor encanto que su discreción.

Un negocio de reformas y saneamiento, 2 oficinas para enviar dinero al extranjero, 2 casas okupas, 6 peluquerías africanas, un ciber-locutorio-videoclub con los últimos estrenos de Bollywood y alguna producción bangladeshí, un banco de madera, una oficina bancaria que cerró hace unos meses, una academia de dibujo llamada Habitar la Línea, un taller de diseño que produce ahora objetos singulares como un burro de porcelana con alas de Tente, un estudio de arquitectura sostenible y otro de un pintor que sirve de galería de exposiciones y que toma su nombre del “Villancico” de Ferlosio que reza por el nacimiento del niño negativo: Nadie, Nunca, Nada, No.


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