jueves

Un cuarto con lavabo

Luis G. se mira en el espejo que hay sobre el pequeño lavabo de su habitación. Tener ese lavabo es un privilegio porque, aunque la patrona les haya prohibido expresamente orinar en él, todos saben que el que tiene lavabo tiene un lugar en el que poder aliviarse por las noches sin necesidad de salir de su cuarto.

Luis piensa que en realidad solo los hombres pueden hacerlo y, por primera vez, cae en la cuenta de que Carem solo da las habitaciones con lavabo a las mujeres, y piensa un poco más y se pregunta por qué él tiene un cuarto con lavabo desde que llegó a la casa.

Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas

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