Es una criatura hermosísima, de una sexualidad insolente. Al principio él se limita a mirarla con expresión de cordero degollado. Pero, cuando ella se acerca, le propone bailar. Ella dispara: “¿Y qué querías que hiciéramos, trepar a un árbol?”. Se seca las manos en el vestido rosa, se acopla a él y bailan la canción lenta. Él no se cree su suerte; tampoco sabe que ella ha comenzado así su venganza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario