domingo

Nadie debe saberlo

Busqué en la letra pequeña del catálogo. La empresa tenía una dirección en un polígono industrial de Barcelona. Me imaginé buscando a aquella chica entre naves de talleres mecánicos y artículos de metalurgia.

También había un teléfono. Llamé. Era un número de atención al cliente y tuve que inventar que era un publicista que tenía que contactar con el estudio fotográfico que había hecho el reportaje. Tartamudeé demasiado y me colgaron dos veces, al tercer intento me dieron el número de las oficinas centrales.
 
Tuve que volver a contar mi historia otras tres veces, me inventé una empresa de publicidad 'Sol de Oriente' y que llamaba en nombre del director, un tal Emiliano Recalde. Me creyeron y acabaron facilitándome el nombre de una empresa de representación de actores y modelos con sede en Madrid.

Me estaba acercando.

Una mañana me corté el pelo, me puse una chaqueta de cuero negro y me fui hasta allí. Les dije que quería ser modelo, esperé en una sala llena de fotos de chicas sonrientes anunciando productos que prometían la felicidad. 

Pasé a un despachito lleno de ficheros en el que una secretaria muy amable, con los labios más rojos que jamás había visto, me habló de la necesidad de hacerme un book y me extendió un impreso para que lo rellenara, yo saqué la foto de mi chica recortada del catálogo y la puse encima de la mesa.

— ¿Conoce a esta chica?

La secretaria miró la foto con extrañeza, después me miró a mí y me respondió con la última frase que esperaba oír.

— ¿Eres policía?

Para equilibrar la escena yo también respondí de la peor manera que se me ocurrió.

— Sí, pero no debe saberlo nadie.

Terry Salgado, Personajes de fotonovela. (Cuentos sin moraleja)


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