jueves

Carne de Spam

En primavera empecé a bucear en mi bandeja de correo basura.

La palabra está bien empleada, entre la basura uno puede encontrar objetos extraordinarios perfumados de un suave olor dulzón.
Entre los emails desechados por mi ordenador había una dirección que se repetía, en ella aparecía el nombre Lolita, un apellido sospechosamente sonoro y una retahíla de números sin aparente sentido. Sin duda era carne de spam.

Lolita no era un enlace a una pagina porno, ni una joven rusa deseando encontrar a un español que le pagara el viaje a Madrid con la promesa de amor eterno.
Puede que estuviera buscando algo de eso y que mi primera reacción fuera decepcionarme ante una especie de cartita inocente en la que una jovencita con acento latino buscaba algo así como un amigo, o el azar, o una de esas tonterías de adolescentes.

Me reí un rato y eliminé el mensaje, después salí a la calle e hice algunas de esas cosas  que suelen hacer los hombres solos de mediana edad en Madrid, es decir, tomé unas cervezas, compré algo para cenar y hablé con unos amigos sobre un trabajo pendiente. 

Volví tarde a casa y, sin darme cuenta, volví a mi correo basura para seguir leyendo a Lolita. Lo primero que supe es que su nombre era Adele. ¿Qué nombre de mierda era ese?

Juan Fernando Rendes, Lascas de tiempo




No hay comentarios: