martes

Cualquier trivialidad

Tenían la sensación de que, si abrían la boca, sería para decir cualquier trivialidad. 

Ella empezó a beber vino. Durante una temporada, él se entregó con fervor inusual a la caligrafía china. Cuando, deslizando el pincel negro sobre el papel blanco, trazaba distintos ideogramas, sentía que el mecanismo de su corazón se volvía transparente. 


Haruki Murakami, Hombres sin mujeres

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