Apuntes inconexos sobre terremotos, mariposas,causas y azares.
domingo
Tres días
Encontré a mi viejo una tarde en Palermo, salía de una cafetería, había tomado demasiado, le brillaban los ojos, sacaba una sonrisa estúpida en la cara que se le borró, haciéndola más grande cuando me vio.
— ¿Cómo es posible, nena?
Se acercó a mí con ademán de hombre solo, llevaba la misma americana con la que se fue de casa y la camisa de cuadritos azules que le regaló mamá en el último aniversario.
— Ya ves, esta ciudad maneja el azar como quiere.
Mi viejo miró a los lados, como buscando a alguien, detrás de él una mujer joven, se alejaba como un fantasma, sin hacer ruido.
— ¿Estáis bien?
— ¿Qué?
— Tu madre y tú ¿seguís bien? ¿os hace falta algo?
— Ya está bien, viejo, solo hace tres días que te marchaste.
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