Durante esos meses mamá tuvo varios pretendientes. Me lo contaba como si fuera su amiga y a mí me daba una vergüenza extraña, no me gustaba escucharla, pero prefería saber a no saber.
Tardó mucho en decidirse porque era muy lista y sabía que todo era mejor en el tiempo de lo posible, de lo imaginando, de lo que está por suceder y que, en el momento en que se decidiera por uno de aquellos hombres, caería en el mundo de lo real y quedaría irremediablemente decepcionada.
Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas
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