martes

Aliviados

Solo eran las dos de la tarde. Recién salían los chicos de la escuela yo volvía a mi departamento.

Había tráfico, había ruido, carreras, grititos.
Era lunes, o jueves. Era un día extraordinario de sol de otoño, no era un día para desgracias.

Cuando los chicos se arremolinaron junto al supermercado todos sentimos que la realidad había saltado por los aires. Una mujer joven acostada sobre la calzada como trasunto de Ofelia flotando sobre las aguas.

De pronto el sol estaba en lo más alto y se nos podía ver a todos en nuestros quehaceres, diminutos, con el corazón atropellado, aliviados de no ser ella.

Pero ella tampoco era ella, era yo más ella que ella, y los chicos de la escuela, y las empleadas del supermercado con sus blusas rojas, y todos los que simulaban horror.

Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas

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