viernes

Manojos

Mamá siempre perdía las llaves de casa. Creo que eso define bien a una persona. Es en lo que más me parezco a ella, cada vez más.


Entre las dos hemos perdido más de una docena de manojos de llaves. No cuento las monedas, carteras, billetes y celulares.


El viejo siempre nos abroncaba, nosotras a penas nos disgustábamos, aunque fuera un lío tener que hacer copias o dar de baja las tarjetas de crédito.

"Un día nos van a entrar en casa, tenemos que cambiar la cerradura" Por supuesto pasaban los días y no la cambiábamos, aunque mamá y yo fantaseábamos, por separado con que alguien entrara.


Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas

No hay comentarios: