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Reconocimiento

Durante casi dos meses las mujeres del barrio, todas ellas dedicadas a las tareas de la casa, se declararon en huelga.

Como es difícil no hacer nada si estás dando vueltas por la casa, las mujeres propusieron, votaron y acataron no levantarse de la cama hasta que su labor fuera reconocida y remunerada.

Mamá no le falló a sus compañeras, se metió en la cama el primer día de huelga y no salió hasta que fue desconvocada.

Yo me sentí orgullosa de ella. Mi viejo empezó riendo y acabó llorando.

Aquello puso a cada uno en su sitio. La victoria no era lo más importante, lo importante era hacer una demostración de fuerza que supusiera un reconocimiento.

Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas



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