Les enseñé fotos de distintos lugares del mundo donde se estaba dando el fenómeno de las cebras.
Un hombre en una ciudad del sur de Europa había sido retirado más de cincuenta veces del paso de peatones de una populosa avenida. El tipo, zapatero de oficio, se tiraba a lo largo en medio de la calzada, colocaba sus brazos debajo de la nuca y cerraba los ojos. No le importaba que los automóviles tocaran el claxon con insistencia, ni que los peatones le llamaran loco o que alguien le diese una patada disimuladamente.
Aquello es lo que había que hacer. El maldito libro así lo decía.
Hasta que aquel hombre fue arrestado y pasó la noche en comisaría.
Al día siguiente lo volvió a hacer.
Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas
No hay comentarios:
Publicar un comentario