sábado

Historias de un libro prestado





Veinticinco años tenía Martín Vázquez de Arce cuando murió ahogado en la acción militar de la Acequia Gorda cerca de Granada en 1486. He recordado su sepulcro en la catedral de Sigüenza al leer “El lector incorregible” de José Luis Melero porque, al igual que aquel joven, yo he estado repatingado libro en mano, ajeno al tiempo… como en otro mundo. 

(...) Parece que solo él pudiera arrancar del fondo oscuro del tiempo esas historias temblorosas y frágiles como pétalos de amapola y recogerlas en un libro que, como todos los suyos, hablando de cosas olvidadas y cubiertas de polvo está paradójicamente lleno de vida. ¡Y qué historias! La de Jacobo Morcillo, autor de la canción de la vaca lechera, negro de Durruti y primer representante de Julio Iglesias, la del gordo Gómez, poeta que acabó sus días como contable de un club de alterne o la de Baldomera, la hija de Larra, que montó una estafa piramidal de mucho cuidado. 

Las andanzas del manuscrito de “Poeta en Nueva York” de Lorca, la historia de un libro prestado y luego recuperado gracias a un robo, la del fusilamiento en 1940 del tenor Carlos Lizondo que cantó ante el pelotón “Adiós a la vida” con tal sentimiento que provocó el desmayo de uno de los del piquete… 

Javier Castro Flórez en La Opinión de Murcia, 10-11-2018

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