domingo

Sonntagmorgen

Quise inventar un género que se llamara "Domingo por la mañana", pensé que si tenía suerte algún crítico espabilado lo llamaría
Sunday Morning, aunque a mí me gustaría que se dijera en alemán, Sonntagmorgen, porque es una sola palabra, y porque es más literario y provoca imágenes más inquietantes en mi memoria.

Ya he escrito algunos capítulos utilizando este sustrato, en todos hay espacio para la madrugada o el trasnoche, para los márgenes en definitiva que es donde un escritor y, más aún, una escritora deben vivir.

Los personajes del Sonntagmorgen  están difusos, pero a la vez tienen esa limpieza, ese rostro y esa cabeza nueva del que, como Lázaro, inaugura un día, que vuelve a la vida, pero no es un día ni una vida cualquiera, es ese día infame y amorfo al que llamamos domingo.

A caballo entre la aventura fracasada del sábado noche lleno de promesas y el domingo vespertino repleto de amenazas, las mañanas de este último son un terreno perfecto para la desilusión tranquila, para el paseo o la vuelta autosuficiente a casa.

En mi regreso de hoy no he tropezado con ningún examante mentiroso, no he visto un atropello en mitad de una avenida ni me he arrepentido de nada. He vuelto andando, recién duchada, con la cabeza llena de palabras, pero sin prisa por ponerme a escribir.

Nazaré Lascano

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