jueves

La humildad de un manipulador del tiempo

A Enrique le detuvo la policía cuando el dueño de una relojería le sorprendió cambiando la hora de los relojes de pared.


Delante del juez Enrique se reconoció como terrorista del tiempo y se dispuso a aceptar con humildad la pena que le correspondiera. 


El juez lo miró con curiosidad y le envió a un psiquiatra forense.


Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas

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