Esquinazos
Un cuento de la Doña que me gustó fue el de la ruleta rusa. Era un historia original, un relato bien planteado y mal rematado, o demasiado rematado que viene siendo lo mismo.
Trata sobre un barrio, parecido al mío o a cualquier otro, un barrio con calles mal trazadas, con avenidas que no vienen, plazas en cualquier esquina y esquinazos sin salida.
Las calles de ese barrio inventado eran un arma en los pies de los viandantes. Todos los días salían de sus casas y en una de las calles, nadie sabía cual, alguien encontraría la muerte.
No hay remedio, no hay solución, el que sale por la mañana puede volver a casa por la noche o puede quedarse por el camino. Es trágico, pero irremediable.
Entre los vecinos de esa barriada hay de todo, la escritora se recrea enseñándonos a gente que a punto están de caer en el cliché y que se salvan porque mueren al doblar cualquier esquina y eso nos conmueve. Algunos no quieren salir de casa, pero se pudren dentro y los que salen no quieren que el número de posibilidades aumente. Hay peleas, hay chantajes, hay venganzas.
No desvelaré el final, pero piensen en la ruleta rusa clásica y arriésguense, o, mejor, disparen en medio de la frente al que ha organizado todo esto.
Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas
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