—Agarra un palito— me dijo Gloria extendiendo su puño hacia mí; de su mano cerrada sobresalía una docena de pequeños palitos como los que se usan para los helados.
Gloria vestía una blusa verde y una falda estampada muy larga o muy corta, no recuerdo bien.
— ¿Qué tengo que hacer?
— Solo tienes que respirar profundamente y sacar el palito más corto.
— ¿Y si no puedo hacerlo?
— ¿Cómo no vas a poder hacerlo? Hay un palito corto y once largos, ¿cuál es el problema. Naza?
— ¿La ley de probabilidades?
— ¿Es broma? ¿Acaso no estamos vivas contra toda ley de probabilidades?
Gloria tenía razón, me acerqué hasta ella con la vista puesta en su blusa verde, respiré hondo y saqué un palito.
Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas
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