Cuando era joven, mucho antes de llegar a Roma, el abuelo de mamá se dedicaba a mirar a través de las cerraduras de las casas de su pueblo, cerca de Potenza.
Por lo que dicen su lugar favorito era la pensión del pueblo, una especie de casa de huéspedes donde paraban a descansar las mujeres que viajaban a Salerno o a Bari para vender productos del campo.
Le descubrieron muchas veces, y en muchas ocasiones tuvo que salir corriendo de allí, pero tenía una afición tan grande que volvía a hacerlo una y otra vez.
En una ocasión lo arrestaron los guardias y, otra vez, el párroco lo puso en ridículo en medio de la misa, delante de todo el pueblo. Ese día, por culpa del cura, le pusieron el mote que llevaría toda su vida y por el que se conoce a mi familia: Serratura, cerradura en italiano.
Pienso que al abuelo le hubiera gustado mucho vivir en una época como la nuestra, con tantas posibilidades de mirar la vida de la gente.
Sé que mamá odia ese mote, aunque la mayoría de la gente del pueblo no saben de su origen, pero a mí me encanta porque me parece que yo soy un poco como el abuelo y que me encanta mirar a través de los ojos de las cerraduras, y saber de la vida de la gente, aunque ahora no haya cerraduras con ojos.
Beatrice Serradura
Gracias Roberto por sus consejos. Me gustaría que publicara mi historia y que le guste mucho a los lectores en español.
B.S.

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