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Una misión especial

Tengo 6 años, voy a una escuela Montessori donde puedo disponer de mi tiempo más o menos como yo prefiera. Uso un parche en el ojo izquierdo que el oftalmólogo ha recomendado para desarrollar el ojo derecho prácticamente ciego de nacimiento. Los niños hacen preguntas y se burlan de mí. Yo, para vengarme, escribo en mi cuaderno historias aterradoras, con momias, enfermedades y naufragios que acontecen a mis compañeros de clase. 

La maestra me pide un día que lea mis historias en voz alta para todo el grupo, sin tomarse la molestia de revisar el contenido, y yo pienso que esa tarde no saldré viva del colegio. Pero me equivoco: a los niños les gusta protagonizar esos relatos y piden que por favor siga escribiendo. De pronto me convierto en un personaje notable de clase con una misión especial, dejo de ser paria y comienzo a ser escritora.

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