Palacio
Luis y Raúl Alaejos, tío y sobrino, trabajan desde hace tiempo retratando realidades insólitas que “sin querer” encuentran allá por donde andan.
Llegaron a Montevideo atraídos por no se sabe qué, y no se sabe que ocurrió que acabaron en uno de los edificios más extravagantes del mundo: El Palacio Salvo.
En poco tiempo alquilaron una habitación y se vieron viviendo en el Palacio rodeados de sus semejantes. Y dándole al nudillo de puerta en puerta conocieron a sus habitantes de toda clase social y mental. Y claro, lo registraron con su cámara.
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