Las tragedias morales, las tragedias psicológicas van desapareciendo de la literatura americana, que acabará por desaparecer a su vez.
En el cinematógrafo podrán observar ustedes que lo que más emociona a América es la escena siguiente: un señor, o una muchacha, con la bocina del teléfono en una mano y el revólver en la otra, conteniendo a unos bandoleros, los que levantan sus brazos, y llamando a la policía…
Julio Camba, Un año en el otro mundo
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