Por otra parte, ¿tan exasperante es vivir en época de balbuceo? ¿Tan urgente es salir de la siesta mecánica? Quizás solo estemos recuperando el habla. ¿Tan penoso es barajar a ciegas?
El tiempo muerto es un buen lugar, un laboratorio en ebullición, un espacio perfecto para ir saludando el regreso de los poetas que están transformando la vida. Están entre nosotros. Los vi en el salón de Sehgal. Todo cambia en segundos.
Enrique Vila-Matas, Esas voces agoreras
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