Es de noche. Llega Luis, en el momento justo en el que habíamos quedado.
— Hola ¿Ya estás aquí?
Saluda obsequioso a las damas, inclinándose ceremonioso.
— ¿Qué bebemos?
Vamos a cenar, solos, al Baviera. ¡Qué recuerdos! Con Pepe Medina. (¿Había alguien más? Creo que sí, porque me sacaron sosteniéndome entre dos.) Tenía veinte años sin recuerdos ni ideas. Puros sentimientos...
Este local no ha cambiado de sitio ni de nombre, pero está dispuesto de manera totalmente distinta. Yo también.
Max Aub, La gallina ciega
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