Coincido con Roberto Grana en que siempre que he tenido ocasión me he escondido debajo de una cama, no solo para mirar o escuchar, también para permanecer quieta.
Puede decirse que he disfrutado más a lo largo de mi vida debajo que encima de las camas y que eso debe decir más de mí misma de lo que yo quisiera.
No sé cuándo empezó su afición Roberto Grana, yo comencé a hacerlo de pequeña, sobre los ocho o diez años que es cuando una persona adquiere sus mejores deseos.
Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas
No hay comentarios:
Publicar un comentario