domingo

El rabillo del ojo

Nunca te metas con un tipo grasiento en el ascensor. Ya sabes, uno de esos tíos de piel como de periódico viejo, de esos que miran con el rabillo del ojo tu escote, o los ves en el espejo con su imaginación pegada a la comisura de tus labios.

Uno de esos tipos de mirada bovina, con el pelo churretoso, pegado al cuero cabelludo, aplastado, repeinado, con caspa quizás.

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Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas

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