He visto la eternidad, lo juro... pero fue solo un sueño y en la mañana había desaparecido.
Cardenal Thomas Wolsey, Los Tudor (The Tudors)
Tras un largo paseo supuse que el tiempo, que está demostrado que tiene una relación directa con el movimiento (y con la velocidad que se aplique a este), se puede transgredir en cualquier esquina de cualquier calle.
Si lo piensan bien no debería ser complicado transgredir algo que en pura esencia no existe o que solo existe en relación a otras variables objetivables.
Me apliqué a demostrar mi teoría y me dispuse a transgredir esquinas como el que transgrede leyes sociales.
El resultado fue decepcionante y a la vez lleno de esperanzas. No logré trastornar el tiempo, pero sí la vida de todos los peatones con los que conseguí chocar a lo largo de tres horas y media de demostraciones empíricas doblando esquinas con los ojos vendados y a la máxima velocidad que mis músculos y mi capacidad pulmonar me permitían.
A continuación les presento mi cuaderno de campo.
Guillem Rius, Els temps en un racó (Traducción de Severina Mateu)
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