viernes

La fiesta familiar

Era una fiesta importante. 

Durante años, con motivo de esta fiesta, mi familia organizaba una comida en un restaurante del centro. Mis tíos y mis primos siempre me preguntaban por mi novia y yo sonreía como un lelo. Esta vez pensé en ir acompañado por Snail Girl. La llamé unos días antes, para darle tiempo a llegar, y me dijo que me acompañaría al almuerzo y que pensaba ponerse un vestido espectacular.

Esa mañana me levanté pronto, hice café y puse música. Con la taza en la mano miré por la ventana, nada.

Era muy temprano, las luces de las farolas aún estaban encendidas, pensé que no había motivo para inquietarse. A la media hora volví a mirar, y después cada diez minutos, cada cinco, cada tres.

A la una, con mis padres y mis hermanos dando vueltas por la casa, yo seguía con el pijama puesto y la taza de café en la mano. Mi hermana Marga se reía cada vez que pasaba a mi lado y Jorge me pidió que mirara por la ventana "Hacia abajo".

Miré, allí estaba Snail Girl, pegada a la pared de nuestro piso, avanzando a duras penas por la piedra, resbalando un centímetro por cada dos que lograba subir.

Salí al alféizar y le tendí la mano. Estaba preciosa.

Terry Salgado

No hay comentarios: