Cuando era joven me impresionaban las tristes historias de escritores, músicos o pintores que habían muerto demasiado jóvenes y dejaban una obra por hacer tan importante o más que la que ya habían creado.
Nunca me preocupaba ni me preguntaba por personas anónimas, por los no artistas que morían jóvenes dejando, de la misma manera, cientos de cosas (vulgares) por hacer.
Ahora me dan pena las personas corrientes y, en cuanto a los artistas, pienso en que todas esas obras no creadas forman igual parte del todo... De un todo que, constantemente, está cortando los hilos y dando lugar a otros todos, de un universo en el que todos los días explotan estrellas, desaparecen planetas y chocan galaxias sin que a nadie le importe.
¿Le importa al universo que un poeta haya muerto demasiado joven? El universo lo sabe desde antes de que ese poeta naciera, y sabe que escribió todos los versos que era posible escribir.
Me quedo con los vulgares.
Terry Salgado
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