sábado

Deprisa

El cine aún era mudo y había un pianista rubio del que estábamos enamoradas todas las chicas. Nos gustaba ver su espalda triste iluminada por la luz que caía de la pantalla. No era de aquí, de Bovra. No sé de dónde vendría, ni lo que fue de él. 

Todo parecía que iba a durar siempre, y todo se ha ido deprisa, sin dejar nada.

Rafael Chirbes, La buena letra

Un cuento resbaladizo

Alguien me preguntó por el cuento de la muerta.

La Doña tenía tantos cuentos y tan parecidos que, a pesar de que me había estudiado el dossier, no conseguía recordarlos todos. 

— ¿La muerta? Discúlpeme, tengo muchas muertas en mi armario, ¿qué muerta?

Rieron, los auditorios ríen con facilidad si eres una persona a la que creen que conocen o que admiran. Conmigo reían siempre, aunque dijera estupideces. Aquella vez no lo dije por estupidez sino por ignorancia que, aunque se parezcan, son distintas. Necesitaba tiempo, una tabla de salvación que me llevara hasta aquella muerta.

La mujer que preguntó, una chica con el cabello muy largo y vestida como una bibliotecaria de colegio mayor norteamericano, también rio y me echó una mano. Pensé un instante cómo haría para que el cabello suelto no le molestara en su trabajo, con los libros. Pensé en libros conservando sus pelos en sus páginas durante generaciones y a estudiantes de literatura buscándolos, excitados, entre citas de autores muertos.

— Lo tengo aquí mismo, subrayado, si quiere le leo el comienzo.

Me pareció un encanto, no tenía nada que perder así que se lo pedí por favor, alguien le acercó un micro y lo leyó de forma excelente. Era un cuento con demasiadas ces y ella las remarcaba con su acento español, llenando el ambiente de ces resbaladizas que contrastaban con las erres templadas de Cortázar.

Quizás solo yo pensé que aquellas erres la sujetaban al suelo, que de no ser por Cortázar se deslizaría sin poder detenerse por el piso encerado de aquel salón de actos.

Cuando al terminar la charla se acercó y me enseñó el libro comprobé que su subrayado, una fina línea de lápiz de color anaranjado era, sin duda, lo mejor de aquel cuento.

Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas

jueves

Cancelar el contrato

Tras leer el primer borrador del libro en marzo de 2011, Assange dice que "las memorias son siempre prostitución" y quiere cancelar el contrato. Lo malo es que el millón de dólares que ya ha recibido se lo ha gastado en los abogados que preparan su defensa.

Bernabé Sarabia

miércoles

El tiempo en una esquina

He visto la eternidad, lo juro... pero fue solo un sueño y en la mañana había desaparecido.

Cardenal Thomas Wolsey, Los Tudor (The Tudors)

Tras un largo paseo supuse que el tiempo, que está demostrado que tiene una relación directa con el movimiento (y con la velocidad que se aplique a este), se puede transgredir en cualquier esquina de cualquier calle.

Si lo piensan bien no debería ser complicado transgredir algo que en pura esencia no existe o que solo existe en relación a otras variables objetivables.

Me apliqué a demostrar mi teoría y me dispuse a transgredir esquinas como el que transgrede leyes sociales.

El resultado fue decepcionante y a la vez lleno de esperanzas. No logré trastornar el tiempo, pero sí la vida de todos los peatones con los que conseguí chocar a lo largo de tres horas y media de demostraciones empíricas doblando esquinas con los ojos vendados y a la máxima velocidad que mis músculos y mi capacidad pulmonar me permitían.

A continuación les presento mi cuaderno de campo.

Guillem Rius, Els temps en un racó (Traducción de Severina Mateu)