Historia de España XV
Conforme se acerca el invierno, París, Berlín o Londres han cerrado su vida nocturna, pero la permisiva Madrid la ha trasladado a la tarde. Confía en que empresarios del ocio y ciudadanos que buscan diversión pueden comportarse con responsabilidad.
En las calles del centro se mezclan durante el fin de semana familias de compras y jóvenes que van de bar en bar. Lo que antes se conocía como “tardeo”, ahora es la norma. Copas que empiezan en una terraza tras el almuerzo y que continúan en discotecas como Republik, en Malasaña, que abren a las 18.00, la hora a la que empieza la juerga que antes se reservaba para medianoche.
BERTA FERRERO, FERNANDO PEINADO, La excepción madrileña: la fiesta no muere ni en pandemia, El País, 10/11/2020
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