lunes

Héroes sin riesgos

Dibujar un personaje con las espaldas anchas siempre tiene sus riesgos. Puedes crear, sin querer, un ser sufriente, un santo sin coraje o un buey de ojos acuosos.

Es importante salirse de uno mismo, buscar un héroe amortizado y convertir su valentía en resistencia. Después de unos capítulos es conviene dejarle descansar.

Terry Salgado

viernes

Vidrio templado

A la una menos cuarto llegó a casa. 

Mariola le había dejado la cena en la mesa de la cocina y Esteban mira el plato con pena, quizás con rabia o con nostalgia. Se sienta tal cual llegó, los zapatos le aprietan pero no tiene ánimo de desatar los cordones. Pincha con el tenedor una patata frita con buen aspecto, se la lleva a la boca y al notar que está fría y correosa siente otra vez la pena, la rabia o la nostalgia. 

Esteban se levanta y mete el plato de Duralex con los filetes y las patatas fritas en el microondas. Dos minutos.

Mientras el plato gira Esteban llena un vaso con agua del grifo y bebe. Cuando termina ve el periódico que Mariola le ha dejado en medio de la encimera abierto por la página de anuncios clasificados y con una pequeña equis, escrita a lápiz y casi imperceptible señalando uno de los mensajes.

Se busca chofer particular para los fines de semana, jornada completa. Que resida en la zona de Sitges y tenga un vehículo para llegar al puesto de trabajo. Pensamos en una persona con muchos años de experiencia al volante y conocedor de zona de Garraf y de Barcelona ciudad. 

Terry Salgado, Un asunto sin importancia


sábado

Casi 1000 años

Conocemos los atajos del espacio, pero también los hay del tiempo, de los sentimientos, del conocimiento y de la moralidad.

Podríamos estudiar la historia de la humanidad a través de sus atajos. La Historia Medieval no tomó un atajo importante en 1000 años, el resto de periodos sufrió cortes que aún sangran.

Los atajos son cortes, muchas veces tramposos, otras veces inteligentes y casi siempre efectivos.

Terry Salgado

jueves

Las flores amarillas

Algunos de nuestros amigos hacían bromas con los cuernecitos de
Snail Girl. "¿Es cierto que solo duelen cuando salen?" "¿Son contagiosos?" "¿No te importa llevarlos a todas horas?"

Snail Girl sonreía y, entre risas, les daba respuestas sencillas. "Sí, son como los dientes lo peor son los primeros días" Sí, ten cuidado que todo se pega menos la belleza". "No pasa nada, cada uno lleva su cruz".

A mí todos aquellos comentarios me parecían una pesadez y le regalé un sombrero precioso, con unas flores amarillas que tapaban sus cuernecitos. Snail Girl lo cogió sin decir nada, pero cuando salíamos con nuestros amigos siempre se ponía el sombrero.

A partir de ese día todos, incluido yo mismo, la mirábamos con más curiosidad, y todos estábamos deseando quitarle el sombrero para ver si ahí debajo seguían los cuernecitos.

Pero desde ese día ella no volvió a dejarle a nadie que mirara. A mí tampoco.

Terry Salgado

martes

Simple melancolía

Siempre quedaba con ella al final de alguna calle y ella a menudo equivocaba la calle o, a veces, yo la esperaba al final y ella me buscaba en la entrada.


Igual ocurría en las estaciones del metro, en las terrazas de los bares o en los bancos de cualquier parque.


Cuando pasaba demasiado tiempo y Snail Girl no llegaba yo salía a buscarla, a pesar de que sabía que era un error, que lo único acertado es quedarte en el mismo lugar y esperar pacientemente. Solo así tienes alguna oportunidad.

Es por eso que sigo aquí esperando, sin moverme. Por eso o por simple cansancio, o simple pereza, o por melancolía.

Terry Salgado

sábado

Mi época triste

Snail Girl tenía muchas ganas de viajar a Roma. Se imaginaba entre las ruinas del Coliseo o bajo el óculo del Panteón de Agripa tomando un rayo de sol.

Yo estaba en mi época triste y le fui dando largas, y nunca fuimos a Roma.

Ahora que ya no está, pienso en cómo podía estar triste si ella estaba cerca y Roma estaba cerca. También pienso en los rayitos de sol calentando las piedras antiguas sin nosotros dos.

Terry Salgado

viernes

A favor del conocimiento

Yo estoy a favor del conocimiento, pero en contra de usarlo.


Ignatius

miércoles

El día del Carmen

Se me olvidan cosas importantes. 

Cuándo debo ir a cobrar el desempleo, cuándo debo tomar la medicina contra la alergia, cuándo tengo que cortarme el pelo, cuándo llevar las sábanas a la lavandería, cuándo cambiar el aceite del coche, cuándo son rebajas, cuándo es Halloween, cuándo es el día del Carmen, cuando sale el último metro o el primer autobús.

Mi mujer (que no se llama Carmen) dice que lo hago a propósito.

Terry Salgado


Es difícil

Es difícil escribir algo que no haya escrito ya un borracho 


Luna Miguel


martes

Albaricoque

¿Cuál es su palabra favorita en cada uno de esos idiomas? 

Mmm... Qué difícil, nunca lo había pensado. Quizás, a día de hoy, y así rápidamente, diría que en euskera: ura (agua); en castellano: albaricoque; en inglés: home (hogar).

Un día de sol

A la salida del sol subíamos al coche y viajábamos. Snail Girl hacía unos bocadillos maravillosos en los que no faltaba la lechuga y la salsa césar. Le encantaba conducir por carreteras secundarias, rodeada de vegetación y árboles que se asomaban curiosos a nuestro paso.

Una de esas mañanas felices, en una curva de una carretera apartada, nos paró la policía porque circulábamos demasiado lento, los dos agentes saludaron con marcialidad y nos pidieron los papeles del coche y nuestros documentos de identidad. 

No hubo manera de hacerles entender que Snail Girl no tiene documento de identidad, ni mucho menos permiso de conducir. Nos hicieron salir del vehículo y, desorientados, trataron de imaginar qué diría el reglamento en un caso como ese. 

Mientras esperábamos que llegaran órdenes por radio, Snail Girl y yo sacamos del maletero la cesta de mimbre con los bocadillos y almorzamos junto a un árbol. El sol calentaba el aire y el murmullo de los agentes de tráfico al otro lado de la carretera me hizo sentir pletórico. 

Todo transcurría lentamente.

Terry Salgado

sábado

Una noche con Snail Girl

La noche de Reyes
Snail Girl se acostó en mi cama, pero no salió de su concha en ningún momento.

Por la mañana, con la primera luz, escapó lentamente por la puerta del jardín.

Terry Salgado


jueves

Pi en abril

Snail Girl aparece de forma regular, pero no siempre. Esto tiene que ver con la vida en espiral y si tuviera una fórmula para calcular la espiralidad de forma exacta como la hay para calcular la longitud de una circunferencia sabría exactamente cuando va a volver a asomar sus cuernecitos al sol.

Como no tengo otro método a mano he tratado de aplicar esa fórmula y he usado pi de una forma novedosa. Después de observar las veces que Snail Girl ha regresado, ver cuánto tiempo ha tardado en volver y cuánto se retrasa cada vez que regresa, he convertido los segundos en grados y usado pi de forma exponencial. 

Los resultados han sido caóticos pero han funcionado. Los cálculos indican que  la próxima vez que regrese será esta tarde y la siguiente a mediados del siglo XXIV, concretamente entre el 14 de marzo y el 11 de abril.

Terry Salgado


miércoles

Paradigma de los que se esconden

Como pueden imaginar
Snail Girl es el paradigma de los personajes que saben ocultarse. 

El reverso de una hoja de cualquier árbol urbano le basta para desaparecer durante días, pero también puede hacerlo pegada, cabeza abajo, debajo de cualquier mesa donde se escriba o se juegue a los naipes, en la contraportada de una enciclopedia desfasada o sobre uno de los largueros de camas asexuadas.

Terry Salgado


El juego del escondite

Al contrario que las personas, los personajes pueden ocultarse en cualquier parte. 

Yo mismo he tenido que salir a buscarlos y he visto cómo se ocultaban detrás de las estatuas de los parques, debajo de los platitos de las tazas de café de los bares, detrás de los espejos de los probadores de las tiendas de moda o acurrucados "entre coche y andén" en las estaciones más profundas del Metro.

Las personas se esconden peor, pero se tarda más en encontrarlas.

Terry Salgado

lunes

Cosas qué hacer

No es que a mí se me ocurra algo y lo haga, sino que hago algo y ya se me ocurrirá por qué lo he hecho.

Ignatius