Te habrá ocurrido en alguna casa a la que habías sido invitado para celebrar una fiesta incomprensible, cuando al asomarte al pasillo, y atraído por el resplandor de la cocina, no pudiste controlar las ganas de internarte en él con la excusa de ir a buscar un hielo. Mucha gente se da la vuelta antes de llegar. Por eso se cruza uno con tantos invitados que regresan con la expresión y la copa vacías.
Juan José Millás, El cordón
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