El Cine California, donde se estrenó ¿Qué se puede hacer con una chica?, viejo cine de barrio de Argüelles donde había visto tantos programas dobles desde mi infancia, se había reformado y convertido en una sala de arte y ensayo.
La noche del estreno de la película era también el estreno del antiguo cine restaurado. Los viejos acomodadores se sentían muy orgullosos con su uniforme nuevo. Era la primera vez que oficiaban un estreno. Como toda la semana anterior, incluida la noche anterior y hasta tres horas antes del estreno, Ángela y yo habíamos estado ayudando a clavar filas de butacas, a ajustar el formato del proyector, a instalar un amplificador para el primitivo sonido directo de la película y a colocar afiches improvisados (era una película hecha sin dinero), nos habíamos hecho muy amigos del proyeccionista y de estos viejos acomodadores.
Para ellos yo era un chico del barrio que había tenido éxito y el primer director de cine que conocían. Además, las primeras semanas después del estreno me pasaba por el cine casi todos los días para estudiar las reacciones del público y para vigilar el estado de la copia (…) También muchos días, al despertarme, creía que todo había sido un sueño y corría al cine para verlo lleno de gente.
Antonio Drove
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