domingo

Subir

— ¿No tiene llave?
— ¿Llave?

Moví mi llavero con mis tres llaves delante de sus ojos. El inspector salió conmigo del ascensor y sonrió.

— Llave del piso de la viuda, las mujeres mayores suelen dejarle una llave a sus vecinas de confianza.
— Yo no era su amiga, apenas la veía de vez en cuando en el ascensor.
— ¿En este ascensor?

Empecé a pensar que ese inspector no podía ser tan simple, que estaba haciendo un papel.

— Sí, claro. En este ascensor, subía con ella hasta aquí, después yo bajaba y ella seguía hasta su piso.
— ¿Cómo sabe que subía hasta su piso?
— Tiene razón, no lo sé, solo lo supongo.
— Vamos a subir.
— ¿Qué?
— Suba conmigo, por favor, a ver si entre los dos adivinamos algo.

No sé por qué acepté, quizás por esos ojos que parecían estar pidiendo socorro, o quizás solo porque nada tenía sentido. 

Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas




En cuanto a los presagios

En cuanto a los presagios, ya decía Wilde que simplemente no existen. El destino no manda heraldos. Es demasiado sabio o cruel para hacerlo.


Enrique Vila-Matas, Bolaño en la distancia


sábado

La esencia de la vida

Aquel que dijo "más vale tener suerte que talento", conocía la esencia de la vida. La gente tiene miedo a reconocer que gran parte de la vida depende de la suerte, asusta pensar cuántas cosas escapan a nuestro control.

En un partido hay momentos en que la pelota golpea con el borde de la red, y durante una fracción de segundo puede seguir hacía delante o hacía detrás. Con un poco de suerte sigue hacía delante y ganas, o no lo hace y pierdes.

Chris Wilton en Match Point (Woody Allen, 2005)


Juego de niños

 

viernes

La multiplicidad

Yo diría que el autor de Los detectives salvajes ve el mundo como un complicado sistema de relaciones, que es producto a la vez de múltiples sistemas interrelacionados. 


Es decir que ve el mundo de un modo más o menos parecido a —por citar a un gran escritor que seguro que Bolaño admira— como lo veía Carlo Emilio Gadda. Es muy probable, por tanto, que Bolaño pertenezca a la familia literaria que reúne Ítalo Calvino en torno a una de sus propuestas para el próximo milenio: la de la multiplicidad.                                                                                       

Enrique Vila-Matas, Bolaño en la distancia

     






 

lunes

Parecido con el original

Juan Bauzil

Hijo del francés Jean Bauzil y de la alemana Maria Koc, hizo sus primeros estudios en París bajo la dirección de Ganbert Labeyrie y obtuvo varios premios de la Academia en 1784. Se presentó al Salón desde 1784 hasta 1793.

En 1796, dedicado ya a la pintura de miniatura, se anunció en el Journal de France con la promesa de que pagaría 1.000 libras si el retrato realizado no presentaba parecido con el original. En 1797 y tras la llamada de Carlos IV, que le asigno un sueldo de 15.000 reales y le nombró miniaturista de cámara, se estableció en Madrid acompañado de su esposa María Carlota Fontillon. 

domingo

Ropa puesta a secar

Cuando terminó el libro, muchos de cuyos cuentos estaban inconclusos porque faltaban páginas, Aureliano Segundo se dio a la tarea de descifrar los manuscritos. 

Fue imposible. Las letras parecían ropa puesta a secar en un alambre, y se asemejaba más a la escritura musical que a la literaria.

Gabriel García Márquez, Cien años de soledad

viernes

Viernes Santo

"¿Cuándo cayó el Viernes Santo en martes?", y la respuesta era: "El Viernes Santo es un caballo que corría en Wolverhampton y cayó por primera vez en un obstáculo el martes 22 de junio de 1864".

Alfred Hitchcock
Françoise Truffaut, El cine según Hitchcock

jueves

Errores tipográficos

Mientras Zeffirelli, estudiante revolucionario de Timothée Chalamet, está en la bañera, la famosa periodista Lucinda Krementz (Frances McDormand) entra para hablar con él. 

Con él, tiene un manifiesto que contiene el conjunto de tareas que los revolucionarios desean realizar. Él le pide (algo arrogantemente) que lo corrija, diciendo “Mis padres piensan que eres una buena escritora”.

Después de esto, Zefirelli sale rápidamente de la bañera y le entrega el manifiesto. Ella dice: “Está un poco húmedo”. Él responde, preguntando: “¿Física o metafóricamente?” Después de responder que el problema es de ambos, Zeffirelli sugiere enfáticamente que no lo critique (a pesar de habérselo dado por ellos). 

Ella pregunta qué quiere que haga, a lo que él responde que básicamente quería que ella le dijera que estaba bien. Krementz lo mira y dice: “Empecemos por los errores tipográficos”. Aparentemente, estaba muy por debajo del nivel de calidad que asumió.

La crónica francesa, (The French Dispatch, Wes Anderson, 2021)

miércoles

Escenas de amor

Lo que me emocionó aquella tarde, al volver a ver todos esos trozos de películas que recordaba de memoria, pero por una noche aislados de su contexto, fue a la vez la sinceridad y la brutalidad de la obra hitchcockiana. 

Era imposible no ver que todas las escenas de amor estaban filmadas como escenas de asesinato y todas las escenas de asesinato, como escenas de amor.

Françoise Truffaut, El cine según Hitchcock

domingo

Estás en una elipsis

El 95 por ciento del tiempo en el cine transcurre en elipsis.


Juan José Millás

lunes

Mujer que huye

Luis G. apartó la mirada de los billetes.

— Gracias.

Los ojos de aquella mujer le abrazaron, le rodearon y le hubieran tirado al suelo si hubieran querido.

— Pase, deprisa, no haga ruido por favor.

Luis cerró la puerta de la pensión con mucha suavidad y provocó un sonido antinatural, como un suspiro femenino con final metálico.

— Mi nombre es Joana Yurineva, le estoy muy agradecida por lo que ha hecho.

Junto al pasillo que se abre al lado del mostrador de recepción, iluminados únicamente por la luz del recibidor, se adivina la presencia de otros dos huéspedes de la pensión. Se trata de Joaquina Montes, una vendedora callejera de lotería, de entre sesenta y cinco y setenta años de edad, que ocupa desde hace una década una habitación con balcón, y Sebastián Ocampo, un autodenominado hombre de negocios que nadie sabe a qué se dedica y que lleva alojado en la pensión desde hace dos veranos.

Joana mira a todos con amabilidad, les sonríe y les saluda. Joaquina, vestida con una bata vieja se avergüenza un instante, al ver la elegancia de la mujer y después le da las buenas noches. Sebastián le hace un gesto con la barbilla, enseguida da media vuelta y se dirige a su habitación. Al poco vuelve a dar la vuelta y le habla con firmeza a Luis G.

— García, tiene que avisar a la patrona.

Luis asiente.

— Por supuesto Sebastián, váyase tranquilo.

Cuando Sebastián Ocampo se ha retirado a su habitación y todos oyen como da la vuelta a su llave, Luis G. se dirige a Joaquina.

—Señora Joaquina ¿tendría sitio en su habitación para que pase la noche la señorita? Mañana a primera hora hablaré con la patrona.

Joaquina echa un vistazo rápido a la mujer, la situación se le escapa, no entiende qué está pasando, pero a la vez siente una enorme confianza y la certeza de que tiene que hacer algo. Piensa que quizás lleve diez años vendiendo lotería y alojándose en esa casa para actuar de forma correcta en este mismo instante.

— Pase por aquí, señorita.

La mujer avanza por delante de Luis G, que siente como le roza su vestido y aspira con disimulo su olor de mujer que huye.

Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas


viernes

El Turco

En 1769 un autómata llamado El Turco, construido por el ingeniero austríaco Wolfgang von Kempelen, visitó todas las cortes europeas retando al ajedrez a todo el que se atrevía a jugar contra él. Jugó contra Napoleón, contra Benjamin Franklin, contra maestros del ajedrez, y los venció.

Años más tarde se descubrió que El Turco estaba manejado por un humano que se escondía en el interior de la mesa de juego. Unos espejos situados en los ojos del autómata le permitían ver el tablero, y gracias a unos ingeniosos mecanismos de relojería podía controlar la mano del autómata para mover las piezas por el tablero. 

Hasta 15 maestros de ajedrez manejaron a El Turco, siendo el más famoso un enano llamado Tibor Scardanelli, que cabía sin problemas en el interior de la mesa y además era un extraordinario jugador de ajedrez.

Juan Antonio Pascual Estapé, Inteligencia artificial: qué es, cómo funciona y para qué se utiliza en la actualidad

jueves

La mujer de un cuadro de Hopper

“Porque New York —apunté allí— es una ciudad que no se puede captar ni transferir solo con la pluma, se necesitan imágenes. Ha empezado a llover, es de noche, tengo la radio puesta, la lluvia se ha convertido en tormenta. 

Casi todas las luces de las casas están apagadas, pero aún queda alguna encendida. Desde la soledad de mi cuarto las dudosas figuras de los demás, a la luz de las lámparas, son siluetas fugaces de la gente desconocida que se mueve detrás de sus ventanas: parecen interiores de Edward Hopper. 

Yo misma ahora soy como la mujer de un cuadro de Hopper, mientras pienso en él y siento un poco de melancolía y desarraigo, comiéndome una manzana en soledad”.

Carmen Martín Gaite