jueves

Lo indefendible

Defender un libro propio tiene algo de épico, de irracional, de orgullo, de egoísmo. No es elegante, pero es lícito.

Defender el libro de otro es más épico, más irracional, no es egoísta, si acaso idiota; sí es elegante, y puede ser lícito o ilícito según a quién defiendas.

Defender el libro de otro que se supone que no eres tú entra en unas categorías para las que no estoy preparada, para las que nadie, excepto los muy cínicos, están preparados. Y eso me pasó cuando tuve que defender un libro indefendible de la autora a la que yo le ponía cara, y voz, y bilis.

No puedo decir mucho.

Por suerte había leído el libro no hacía demasiado, una novelita turbia con relaciones almibaradas entre dos mujeres poco creíbles. Mejor dicho una mujer creíble, a todas luces trasunto de la autora y otra inventada para darle réplicas literarias y caricias íntimas. La autora se había pasado de almíbar y yo tenía que defenderla, que defenderme. 

Fue en una tertulia en un ateneo literario, en una ciudad del norte, una tarde de lluvia que hizo que la sala se llenara. Hablé demasiado, firmé demasiados libros, tuve proposiciones decentes e insinuaciones menos decentes aún. Aún guardo alguna de aquellas amistades. 

Defender lo indefendible a veces te trae el éxito a casa.

Nazaré Lascano, Cuentos de parque Chas


La gloria

La gloria o el mérito de ciertos hombres consiste en escribir bien; el de otros consiste en no escribir. 








Hamelin

Yo era horrorosamente tímida, pero tenía algo de flautista de Hamelin porque a todo el mundo le divertía lo que hacía. 

Un día en el colegio le dije a mis compañeras que se metieran en el armario y se colgasen de las perchas, cuando entró la profesora no había nadie en clase... La fotografía la vi como algo práctico.

miércoles

Estéril

Estos días me acuerdo de Esteban. 


Lo vi de mayor, poco antes de venirme a España.
Lo recordé de nuevo, cuando supe que a la escritora a la que le pongo cara le encantan los gatos.
A las dos nos encantan, pero yo no puedo tenerlos.
Soy como una madre estéril. Una vez tuve uno.
Me lo mató Esteban, se dedicaba a eso. Mataba los gatos del barrio por venganza.

 
Nunca me dijo quién le hizo el encargo.


Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas

Lo que está escrito

Además, lo que ha pasado no está escrito en ninguna parte y al fin se olvida. 

En cambio, lo que está escrito es como si hubiera pasado siempre.


Elena Fortún, Celia en el colegio

lunes

La boca de los personajes

Para mí, el pecado capital que puede cometer un guionista es que cuando se discute algún problema, lo escamotee diciendo "Lo justificaremos con una frase del diálogo". 


Y yo pienso que el diálogo debe ser un ruido entre los demás, un ruido que sale de la boca de los personajes, cuyas acciones y miradas son las que cuentan una historia visual.


Alfred Hitchcock

martes

La mujer y sus sinónimos

El primer día que empecé a seguirla compró manzanas. Una bolsa precintada con seis manzanas verdes de aspecto triste. La mujer también tenía aspecto triste. 


Apunté que debía preguntarle a mi cliente el nombre de su esposa porque no me gustaba poner en mis informes "la mujer" una y otra vez. 


Siempre he querido escribir bien y buscaba sinónimos, pero los sinónimos también se acaban y terminas escribiendo como un policía de tráfico.



Terry Salgado


lunes

Artificio

Suelo ir cada vez más hacia el artificio. Y, sin embargo, espero que mis películas sean reales.


Leos Carax

El novio

 — Fernando era el novio perfecto. Siempre tenía detalles conmigo, era súper amable, nunca se enfadaba.


 — ¡Y qué guapo era! Y vestía súper bien.


— Sí era muy guapo y muy simpático. Mis hermanas estaban loquitas con él, y mi madre también, lo querían un montón.


— ¿Y qué pasó? ¿Por qué lo dejaste?


— No lo soportaba.


Terry Salgado, Oído en un bar