jueves

Exploración en apnea (Archivo)

Si tiene suerte y la puerta no está cerrada con llave, Enrique consigue entrar en la casa. El corazón le resuena en el pecho cuando consigue oír el clic metálico que le indica que ha conseguido abrir la caja de las sorpresas.

Enrique avanza pisando con suavidad y sin hacer ruido por un espacio desconocido. Con la respiración detenida, en una exploración en apnea hace un primer recorrido por el piso. Solo cuando está convencido de que no hay nadie echa el aire retenido que trae de fuera y que se mezcla con el de la casa vacía.

En la mayoría de las ocasiones solo cambia cosas de lugar, se lleva algo de la nevera, roba algún libro o deshace la cama, otras veces es él quien deja objetos como una botellita de licor, unas braguitas o un revólver de juguete.

Enrique tiene pasión por las pistolas y por los juguetes.

Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas

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