sábado

Las ocho de la mañana

Eran las ocho de la mañana y acababan de dejar atrás un Madrid lluvioso, caótico, agresivo. La Barcelona que les esperaba al otro lado del puente aéreo no estaba, según la radio, en mejores condiciones. Muchos viajeros agredecieron íntimamente que se les sacara de la rutina habitual con un falso secuestro.

Juan José Millás, El secuestro aéreo

 

 

lunes

Repasando

Los labios. En su informe el detective había sostenido que mienntras Fátima esperaba en la entrada a que el inválido apareciese, tenía por costumbre repasarse de pintura los labios.

Eloy Tizón, Seda salvaje

 

 

viernes

Oficios de futuro

Hacer una descripción precisa de aquello que no ha tenido lugar es el trabajo del historiador.

Oscar Wilde



sábado

Vida contrafactual

¿Dónde estaría yo ahora, en el instante en el que escribo esta frase, de no haber tropezado con Julio Verne en una biblioteca pública? ¿Cabe imaginar mi vida sin el Viaje al centro de la Tierra?

 

Juan José Millás, Futuribles


Imagen de la Avenida de Portugal de Salamanca durante un ataque alienígena
 

lunes

Pensando

- ¿Te has preguntado alguna vez por qué cosas estás dispuesta a morir o cuáles no abandonarás nunca?

- ...

- Dime...

- Estoy pensando.

 

Bastien Vivés, El gusto del cloro



domingo

La realidad

El cine no nos informa de un único mundo, sino de muchos. No nos habla de una sola realidad sino de un número infinito de ellas.

Abbas Kiarostami



lunes

Ochocientos veintinueve

Fran se asoma con una media sonrisa al fondo del vaso. ¿Qué haría si dejase su empleo en el banco? ¿Cuál sería su estrategia para continuar siendo pasivamente infeliz?

José Ovejero, La invención del amor



sábado

Barcelona, 28 de julio de 1909

Es que solo lo que pase en el interior puede llegar al exterior. (...) Hasta que el tsunami no nos moje los pies no vamos a reaccionar.
Miguel Brieva

martes

Tormentas de interior


Hay ciudades invisibles, vivibles, moribles, horribles y hasta comestibles; hay ciudades para caminarlas, para nadarlas o sobrevolarlas como uno pueda. Hay ciudades de mar y de mal, de altura y de bajura, de fresa y de menta, y de mentira... aquí quería llegar ¿conoce las urbes que no existen? ¿quiere hacerse una? No se despiste, a estas ciudades se las conoce también por otros nombres: barrocas, de cartón, doradas, del fin de los tiempos o de fin de semana. Hay quien dice que le matan, pero no sabrían estar lejos de ellas, quizás porque también ellos son así, quizás porque les compensa o porque les da morbo o por pereza de viajar.
Prepárese un café muy cargado y apunte (a ser posible a lápiz para luego poder borrar): mucha luz (de la que engaña), muchos dorados, cortinajes, andamios, flores secas, alcanfor, un río literario, un género desbordado, gárgolas encastilladas, casullas con carcoma, oro robado al moro, panoplias para comer, apellidos raros para dormir, asuntos pendientes para merendar, glorias polvorientas, paseos, carreras y carretas sin ton ni son.
¿Ya lo tienen? Mézclenlo, alíñenlo con cuidado, con saña y con sueño, denle su toque personal, póngale un nombre, proveanla de estudios, de estadios, de floclore, de tableros y retablos (de las maravillas) y de trajes nuevos o viejos (para el emperador).
Cuentenme qué nombre le han puesto, y, si son generosos, qué apellidos, y no escatimen en elogios, y tiren ya los dados por favor.

jueves

Roberto cartero

Durante una época de su vida a Roberto Pintado le apasionó todo lo relacionado con las cartas, el correo y su reparto pormenorazido casa a casa, buzón a buzón. Se imaginaba los buzones como monstruos amables, animales desdentados ansiosos de ser alimentados en un acto inmenso de filantropía urbana, porque a través de su boca se alimentaba el destino de sus dueños.

Esa pasión, que había comenzado el noviembre aquel con una caja de cartas amarillas donde en letras-hormiguita sobrevivía la memoria de su abuelo Francisco, fue creciendo y derivó en que Roberto se preparara unas oposiciones a Correos con una pasión digna de un artista tras una revolución.

A lo largo de seis meses -de septiembre a marzo- Robero aprendió leyes como el que aprende los mecanismos que hacen girar a las personas cuando cambian de dirección

martes

Un caballero desesperado

Alan Thorndike: Necesito que me preste una libra.

Jerry Stokes: ¿Habla como un caballero y pide dinero a las chicas?

Alan Thorndike: Soy un caballero desesperado.

El hombre atrapado (Man Hunt, Fritz Lang, 1941)

 

 

viernes

Hiperrealidad cotidiana

Me quedé anonadado ante el descubrimiento de que Forges había venido dibujando al mundo con una precisión asombrosa. Era un hiperrealista inverso.
Juan José Millás, Clandestinidad y dicha, El País, 23/02/2018



sábado

Momentos antes del baño

La mañana del 13 de julio de 1793 Carlota Corday compró por 40 soles un cuchillo en un tenderete del Palais Royal y se dirigió al domicilio de Jean Paul Marat.